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ColorZip, códigos de color para leer el entorno

Por Beatriz Sigüenza

Apunta con tu teléfono móvil a la pantalla de la televisión mientras ves un anuncio de un modelo de coche, haz clic y estarás navegando por el interior del vehículo en su web. Apunta con tu smartphone hacia el reportaje de tu artista favorito, haz clic y escucha su último single al instante. Apunta con tu móvil al logo de tu equipo y sabrás el resultado del partido. Éste es el poder de los códigos de ColorZip.

Los códigos QR (quick response o «respuesta rápida») fueron creados en Japón en el año 1994 por la empresa Denso Wave. La primera utilidad era mejorar la lectura por escáner, siendo un paso adelante con respecto al tradicional código de barras. Mientras éste sólo puede almacenar 20 dígitos, los códigos QR pueden llegar a codificar más de 7.089 caracteres. El potencial de estos nuevos códigos hizo que se extendieran con gran facilidad.

Actualmente en algunos países asiáticos los códigos QR están totalmente integrados en la sociedad. Los japoneses son consumidores exigentes y estos códigos les permiten leer su entorno. Colocados en el envase de un producto posibilitan al consumidor tener acceso rápido a información útil. Imprimiéndolos en el envoltorio de un paquete de sushi informan sobre la calidad nutricional del producto que se va a ingerir. Los contactos de las tarjetas de visita se pueden memorizar en la agenda del móvil sin necesidad de introducir la información manualmente.

El código es una matriz bidimensional compuesta de cuadros blancos y negros de dimensión, mayoritariamente, pequeña, por la lógica de su uso. La tecnología empleada para leerlos es un móvil con cámara de fotos digital; la mayoría de los teléfonos existentes en Japón poseen de serie la aplicación necesaria para leerlos, pero en caso contrario se puede descargar e instalarla. La lectura del QR es tan sencilla como hacerle una foto con el teléfono móvil, que el software instalado escanea para poder extraer la información cifrada.

Esta lectura del entorno que nos puede parecer innovadora en breve quedará obsoleta en Japón. La empresa ColorZip está revolucionando el mercado con su novedoso ColorCode, un sistema de dos dimensiones con reconocimiento del color.

Cada foto cuenta una historia

ColorZipTM crea una experiencia interactiva con tu entorno. Si deseas un producto que aparece en las pausas publicitarias de la televisión, apuntas con tu móvil a la pantalla y puedes encargar uno. Viendo un programa puedes ir respondiendo un cuestionario desde tu móvil, contestando las preguntas y ganando premios. Para clientes exigentes existe la posibilidad de apuntar con el móvil al envase de las verduras frescas y pasear por la granja donde se han cultivado en compañía del agricultor.

El ColorCode posee la potencia de un QR elevada exponencialmente a una cantidad de información inimaginable. El código cifra información analógica en un patrón en color; cuando el usuario lee esta información en su móvil automáticamente es enviada al servidor correspondiente, que envía de vuelta información digital. ColorZip ofrece a las marcas la oportunidad de mostrar al consumidor valiosos contenidos renovados a diario, o cada hora. No existe la necesidad de dar larga vida a una banderola o valla publicitaria.

Digitaliza información analógica y devuelve contenidos digitales

Un código de color puede ser leído a 5 metros de distancia por cualquier dispositivo equipado con una cámara. Al igual que los QR, es una matriz cuadrada. Para el tamaño mínimo, que son 3 mm2, se cuentan más de 17.000 millones de patrones de color. Evidentemente en cuadrados mayores las posibilidades son infinitas. Pueden existir en una gran variedad de formas: papel, cristal, tela y otros materiales, lo que hace que el potencial de los ColorCode sea inimaginable. Sumado a la presentación del contenido, que puede estar digitalizado en vídeos, fotos, música, texto o enlaces a webs que se abren automáticamente, el servidor aporta en tiempo real datos de cuándo y dónde los clientes hacen la conexión al ColorZip, lo que hace ideal el estudio de la muestra sobre el comportamiento de los usuarios.

Actualmente la empresa española Telefónica Móviles está haciendo estudios para incorporar los códigos QR. Esta empresa los llama bidis por su forma bidimensional. La empresa comenta que los códigos bidis no tendrán una pronta comercialización, ya que las empresas deben hacer fuertes inversiones en lectores especiales.

Me pregunto si sería posible pasar de los sorteos donde hemos de enviar seis códigos de barras a concursar directamente desde nuestro móvil con ColorCodes. Si se ha de hacer un gran desembolso económico para implantar los códigos bidis, ¿por qué no se implantan directamente los códigos de ColorZip? Si vivimos en una sociedad globalizada donde la información llega en segundos a todo el planeta, ¿qué interés tiene para el consumidor informado usar un producto que sabe que está quedando obsoleto en Japón? ¿Por qué no importar la tecnología más puntera?

En definitiva, la empresa que patenta los códigos explica que es sólo cuestión de tiempo antes de que el mundo a nuestro alrededor esté pintado con ColorCodes. Personalmente, deseo que pronto donde vayamos o donde leamos -televisión, revistas, prensa, bolsas de compra, tiras publicitarias, camisetas y muchos más productos-, podamos explorar los colores en acción. Y lo único que necesitaremos hacer es clic.

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