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Futuro: Juan Francisco Martínez Cerdà, Matenomia

Por Epi Amiguet

Tengo 34 años, y siendo adolescente tocaba el clarinete en la banda de música. Me licencié en Matemáticas en Valencia. Luego, en Barcelona, estudié un máster en Dirección de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) y una decena de postgrados de especialización. Como consultor ayudo a las organizaciones a establecer patrones de lógica y puro sentido común, sobre los que luego aplicar diferentes tomas de decisiones. Desde mi blog (matenomia.blogspot.com) intento divulgar con datos y anécdotas cómo las matemáticas no son algo abstracto e inextricable, sino cercanas y armoniosas con nuestro devenir cotidiano.

Me va a perdonar, pero yo soy de esa generación en la que las matracas eran la bestia negra hasta que uno podía estudiar letras puras...

Y siguen siéndolo. Porque se enseñan mal. Habría que abordarlas de una manera diferente, interdisciplinar, para que, desde pequeños, los alumnos pudieran comprobar que les van a resultar tan útiles como apasionantes.

Por ejemplo...

Está claro que el profesor de matemáticas debería explicar por qué, a veces, antes de que acabe la liga, se dice que un equipo de fútbol es «matemáticamente campeón» o que otro «ya está en segunda división». Pero... ¿por qué el profesor de educación física no enseña a los chavales de la liga escolar que el control de sus estadísticas les puede ayudar a planificar mejor sus partidos?

Tal vez porque la mayoría de los docentes tienen razones para no estar tan motivados...

Bueno, en Finlandia sólo se deja estudiar magisterio a los primeros de la promoción y, en Estados Unidos, los profes de mates obtienen créditos al 0 % de interés. Razones para que sólo enseñen los mejores y para que, además, estén motivados para hacerlo.

Los matemáticos son clave para el futuro de un país.

Tanto que hasta el governator Schwarzenegger quiere ofrecer permisos de residencia a los expertos en matemáticas. Sabe que son imprescindibles si quieren mantenerse como la primera potencia en innovación frente a los más de 10.000 ingenieros que se gradúan cada año en China o Bangalore.

Mucha gente piensa que el lanzamiento de programas informáticos cada vez más completos ha ido restando peso a esta disciplina.

Ante todo, un matemático es un profesional que se plantea el porqué de las cosas, para así estudiar después los posibles patrones y las líneas maestras aplicables en infinidad de campos. Por ello, sin su figura, muchos de los estudios de marketing que tan bien quedan en las presentaciones, luego carecen de fiabilidad. El programa permite desarrollar unos bonitos gráficos, pero de nada sirven sin unos rigurosos puntos de partida.

Y expertos como usted son necesarios para ayudar a precisarlas.

El matemático ayuda a construir unas bases sólidas para cualquier iniciativa que se quiera poner en marcha. La clave es la colaboración con expertos de otras disciplinas. Yo trabajo con sociólogos o politólogos para lograr una visión humanista de los números y de las estadísticas. Y les ofrezco o diseño herramientas que ellos desconocen.

Y eso aplicado a las empresas sería...

Por ejemplo, un gran banco tradicional querrá saber cómo le está quitando clientes la competencia basada en el freshbanking o el crédito al instante. Cruzando datos sociológicos se pueden establecer proyecciones de gran utilidad para orientar futuras campañas, como cuál es el posicionamiento de los clientes en función de su nacionalidad, y otras cuestiones relacionadas con la cada vez mayor importancia de las redes sociales.

Bueno, usted dice en su blog que cree «en la tecnología sumada a la humanología».

Es que, como consultor, observo que en muchas organizaciones hacen grandes inversiones en modernizar sus sistemas de gestión de la información con ayuda de las TIC. Sin embargo, no obtienen los resultados esperados porque descuidan algo esencial: el factor humano.

Por ello, añade usted que «la gente necesita un trabajo en el que pueda aportar su visión acerca de las cosas».

Me refiero a que, por ejemplo, las empresas intentan implementar el ERP [sigla inglesa de software de gestión integrada] que mejor les permita coordinar todas sus necesidades informáticas, pero pocas tienen en cuenta la opinión de quienes van a tener que utilizarlo en su trabajo cotidiano.

Sí, o son muy estándar o tan «llaves en mano» que no hay tiempo de modificar nada...

Exacto. Nadie va a ayudar a diseñar mejor la usabilidad de un programa que quien va a tener que usarlo cada día. Además, la gente trabaja mejor con algo con lo que se siente identificado. Con algo que ha ayudado a construir. Y la empresa detectará también cuáles son las lagunas de sus empleados en relación a las TIC.

En fin, que hace falta más capilaridad con los empleados...

La mayoría de la gente ha aprendido de verdad a base del autodidactismo que suponen los chats o bajarse música de Internet. Las empresas deberían fomentar cualquier uso de las TIC como punto de partida para motivar su empleo en la jornada laboral, tanto en las tareas más rutinarias como en los aspectos más creativos orientados a la innovación. Porque empezar por saber hacer una buena búsqueda en Google o usar un simple Photoshop puede ser clave para atreverse a desarrollar muchas ideas innovadoras.

Está bien su blog, pero ¿de verdad cree que llegará el día en que una discusión sobre matemáticas pueda competir con el fútbol?

En la liga 2001-2002, los responsables técnicos del Valencia planificaron sus tácticas en base a unos exhaustivos estudios sobre los minutos jugados por sus jugadores, los pases, los goles... Ganaron el campeonato: las matemáticas nunca fallan.

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