¿Pueden (deben) los artistas contribuir a reinventar el capitalismo?

Por Ricardo Antón

Codirector de AMASTÉ, una oficina de ideas especializada en articular procesos y dispositivos de mediación, relacionales y participativos, que fomenten la creatividad y la imaginación como herramientas para la innovación y el desarrollo social, económico y/o político.

Históricamente, en períodos de bonanza, el arte ha sido una herramienta de representación icónica, símbolo de estatus, legitimación y celebración de distintos poderes. Por otra parte, en tiempos de crisis, el arte ha supuesto una importante válvula de escape y autorregulación de los sistemas hegemónicos, propiciando un espacio para la experimentación, el planteamiento de interrogantes y la apertura de nuevos caminos. Paralelamente, en todo momento, el arte o, mejor dicho, algunos artistas, han tratado de ejercer la crítica -constructiva o destructiva- desde la creación de subjetividad, la producción de sentido, la introducción de desviaciones en la lógica del sistema, etc.

De un modo u otro, esto sitúa al artista como profesional de la creatividad, que pese a reclamar su autonomía y libertad absoluta, siempre ha estado condicionado por el devenir de su tiempo, manteniendo actitudes ya sean serviles, comprometidas, antagonistas, etc. Esta diferencia ética de actitudes, fácil de juzgar con perspectiva histórica, resulta mucho más compleja de valorar cuando se hace un análisis sobre el trabajo de los artistas de un modo contemporáneo, sin detenerse tanto en su dimensión estética, sino en sus verdaderos aunque más difusos efectos sociales. Una dificultad de discernir que se acrecienta en momentos manieristas de cambio como el que vivimos actualmente.

El colapso del capitalismo

En menos de una década, parece que el capitalismo triunfante se ha comenzado a colapsar, entrando en una dinámica de autodestrucción, acompañada por unas fuertes tensiones geopolíticas -de las que aún sólo estamos comenzando a sufrir los primeros efectos- y una repentina conciencia sobre la precaria sostenibilidad del planeta, que nos muestra cómo algunos de nuestros desmanes tienen difícil vuelta atrás.

Ante la posibilidad de colapso, el sistema -normalmente desde ámbitos económicos que son los que marcan las pautas de desarrollo estratégico de nuestra sociedad-, ha comenzado hace tiempo a buscar salidas: nuevas posibilidades diseñadas por consultores y analistas que, del lateral thinking de Richard Florida, a las freakonomics de Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner, no dejan de ser más que placebos, que posibilitan la huida hacia delante de un modelo caduco que se niega a perecer.

Estos intentos corto y medioplacistas se basan en la vigilancia de los supuestos focos de creatividad e innovación internacionales, en la acumulación de información y en la interpretación de estos datos -todo ello favorecido, acelerado y maximizado por las tecnologías de la comunicación. Los resultados de estas metodologías estandarizadas suelen ser clichés, muchas veces eficientes, pero casi siempre previsibles, carentes de algo, que quizá tiene que ver con cierta actitud y que no es fácilmente detectable ni reproducible.

Ese algo podría encontrarse en la actitud con la que muchos artistas se enfrentan a su trabajo -entre la inconsciencia y la ingenuidad revolucionaria- y podría situar al capitalismo (no entendido como una entelequia controlada por multinacionales, sino como un constructo social del que todos formamos parte y somos responsables) ante posibilidades radical y verdaderamente nuevas y/o diferentes, de las que pueda surgir lo inesperado.

Una válvula de escape: el arte

Por eso, es un hecho (o quizá aún sólo una tendencia) que quienes toman decisiones estratégicas en los ámbitos económico y político cada vez miran más hacia algunos fenómenos del mundo del arte como posible válvula de escape o banco de pruebas. Y, al mismo tiempo, muchos artistas -al menos un determinado tipo de artistas cuyo trabajo se basa en lo inmaterial, lo intangible, los nuevos medios, la generación de experiencias, etc.-, cada vez están desplazando más su trabajo hacia sectores entendidos tradicionalmente como extraartísticos, como pueden ser: el marketing, la comunicación, la tecnología, la ciencia, la educación, diversas áreas de desarrollo social y otros sectores emergentes con altos componentes de creatividad aplicada e I+D+i.

Las sinergias entre ambos mundos -aun con mutuas desconfianzas-, fructifican en la investigación de nuevos modos y sistemas relacionales y organizativos, nuevos escenarios de actuación, nuevos canales de comunicación, nuevos lenguajes, nuevos materiales, etc., con resultados en muchos casos sorprendentes y diferenciales. Unos resultados de alto valor añadido, más aún si tenemos en cuenta que los productos y servicios con mayor potencial de crecimiento y de generar plusvalía son los que incorporan valores socialmente innovadores (unos valores que en general se han supuesto inherentes a la producción cultural y no a la producción industrial... Aunque esto es algo que está cambiando o equilibrándose en los últimos años, más por una pérdida en lo cultural que por un avance en lo industrial).

Así que, sí, quizá los artistas estén capacitados para contribuir a que el capitalismo se oxigene y se reinvente. Pero ¿deben hacerlo? ¿Puede este sistema evolucionar hacia un modelo no depredador y socialmente justo y sostenible? Por el contrario, ¿no sería mejor trazar caminos en paralelo que definan modelos alternativos, quizá menos globales, pero con menos lastre? O, incluso, ¿no habría que mantener una actitud de abierta confrontación, porque los márgenes de confianza están ya más que superados?

El ‘cómo' como estrategia diferencial

Probablemente no hay una respuesta clara -ahí está la dificultad para discernir. Si se elige contribuir a la evolución del sistema, mi punto de vista es (de eso va esta sección): olvidarnos en gran medida del qué fruto de esta relación (a día de hoy el qué está totalmente banalizado... Desde posiciones muy diversas se proponen proyectos parecidos, legitimados por discursos similares) y del cuánto (la gran trampa del sistema en general y de un sector altamente precarizado como es el artístico... No seré yo quien tire la primera piedra), para centrarnos en dos cuestiones mucho más domésticas en base a las que seguir trabajando, como son: con quién y sobre todo -porque no siempre es posible elegir compañeros de viaje-, el cómo.

Sobre el cómo, no hay recetas y no voy a caer en la tentación de intentar darlas. Lo que sí puedo hacer es compartir con vosotros/as algunos de nuestros proyectos y otras referencias más o menos cercanas, que desde la heterogénea práctica artística contemporánea o tangencialmente a ella, si habéis leído hasta aquí, quizá puedan interesaros:

www.amaste.com, www.arteleku.net, www.casitengo18.com, www.consonni.org, www.disonancias.com, www.e-tester.net, www.emancipator.org, www.esete.net, www.euskadi-tm.com, www.funkyprojects.com, www.idensitat.org, www.netlach.org, www.optikak.org , www.territoriomovil.net, www.ypsite.net

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Comentarios

SEGAESSSSSS
TODOS HAN CONTRIBUIDO A LO SIQUIENTE:El ao 2009 ser EL AO DEL CONSUMISMO ALEGRESE SEGN LOS MS RECONOCIDOS EXPERTOS EN ECONOMIA, MARKETING Y TENDENCIAS DEL CONSUMIDOR, EL 2009 SER EL AO DEL...C O N S U M I S M OTENDR QUE QUEDARSE: CONSU- MISMO COCHECONSU- MISMO SUELDOCONSU- MISMO TECHOCONSU- MISMO VESTUARIOCONSU- MISMO PAR DE ZAPATOSY SOLO SI DIOS QUIERE...CONSU- MISMO TRABAJO ...NO NOS PODEMOS QUEJAR VERDADARRIBA EL CONSU-MISMO

Escrito por BANKSTERS [10/11/2009 a las 00:26]

respuesta
me resulta sorpresivo leer cómo desde otras latitudes se puede hablar de capitalismo de una manera tan ligera, que se lo reinvente? que se lo transforme? en qué se puede transformar un mounstro que engulle paises enteros sumiéndolos en la pobreza, latinoamérica ha sufrido durante el último medio siglo durísimos golpes a nombre de la democracia, del libre mercado, del neoliberalismo, es decir, del sistema capitalista, mientras artistas e intelectuales en otros paises se la pasan divagando sobre si será o no bueno, casi-bueno o menos malo el intento de cambiar el sistema capitalista, y lo peor de todo: mediante el arte. cuando en latinoamerica se levantaban desde el arte voces de protesta y resistencia al, en ese momento, recién definido capitalismo, el mismo sistema se encargó de eliminarlos y/o desterrarlos para que su voz u obra se diluyera en el tiempo y la distancia, y estoy pensando en victor jara o el grupo intillimani de chile, entre otros muchos en otros paises. sin embargo, desde hace un tiempo se han venido escuchando propuestas artisticas disfrazadas de critica social, cobijadas por el salvoconducto que presta el arte, es decir, la posibilidad de decir o hacer cualquier cosa sin la necesidad de definir o delimitar o profundizar ningun concepto, asi, tenemos obras de arte contemporaneo en las que podemos ver, palpar, oler, sentir, la pobreza, la exclusion o la intolerancia, casi siempre obras auspiciadas por instituciones estatales u organizaciones no gubernamentales, osea, por el mismo sistema, en una suerte de placebo, se potencian estas expresiones con el fin de neutrlizar o desviar la atencion hacia su propia decaddencia. no seamos ingenuos, mantengamos nuestra vision critica en todo momento alerta y no aplaudamos la banalizacion de la resistencia al capitalismo, y mucho menos, vaya!, intentemos reinventar este adefesio...

Escrito por maRKOLINO [16/02/2008 a las 20:48]

Los artistas simplemente le harán el funeral.
Los artistas siempre han abierto el camino a la Humanidad, la han soñado, la han inventado, la han diseñado y los demás han seguido el camino. Así de simple, el capitalismo nace en la Europa de la industrialización y se impone gracias a la tecnología, a la ciencia, al progreso científico. Europa hace las colonias, España e Inglaterra con América, y Rusia con su zona de Asia, son sus pioneras, pero tambien colonizan Portugal, Holanda, Francia y luego Italia y Alemania, aunque esta última más bien marcó el camino hacia la descolonización que patrocinó sobretodo Estados Unidos. Pero el capitalismo no es un sitema político, es un mecanismo económico y con el poder se hace un lío. Estados Unidos es una potencia capitalista y como el Capitalismo no es un sistema político, no sabe (o no puede) usar el poder que el Capital le reporta, en consecuencia se está hundiendo en una espiral de contradicciones económicas y políticas. El capitalismo es un fantasma que cree que vive, pero no tiene base, ni nunca la ha tenido. Es más utópico todavía que el comunismo, que ya es decir. El futuro está en la planificación científica de los recursos económicos (con la Informatica como base) y no en un capitalismo de libre mercado, que es al fin un sistema de todos contra todos. El capitalismo no desaparecerá como forma de economía, pero sí como sistema de poder.

Escrito por Ramon Fernandez Heredia [06/09/2007 a las 00:17]

continuando el comentario
Somos producto de nuestro tiempo y no podemos escapar de ello. Partiendo aún de esa base comparto con el autor la capacidad de direccionar nuestro quehacer en claves que no reproduzcan las condiciones impuestas tal cual nos son dadas. Contribuir a la reinvención del capitalismo no solo tiene que ver con el balance tangible de la eficiencia, la planificación estratégica y la creatividad al servicio del I D, sino también con los desvanes de la espectacularización de la cultura, el turismo cultural agresivo y los procesos de re urbanización. Las externalidades positivas derivadas de los productores creativos, en tanto prácticas sociales complejas también ocultan procesos de banalización y expoliación de la heterogeneidad al tiempo que potencian los intereses egoístas de los mismos sectores %u201Cbenefactores%u201D. Tampoco me gustan las recetas pero me parece que sobre ello tenemos que derramar la tinta. Coincidimos en el estado de la cuestión: un sistema injusto y el arte como catalizador de cambios potenciales. OK, somos listos y vemos por donde viene la mano. El qué esta saturado, al cuánto ni vale tomarlo en cuenta y el cómo se reivindica como la esencia de la propuesta artística. De todos modos queda en el aire como tarea futura y no se termina de verbalizar. Describir cómo crees que debería ser el mundo no es necesariamente un dogma a confrontar sino una visión que se abre a otros para compartir y criticar y así poder re pensarlo la cantidad de veces que haga falta. No sin temor a ser increíblemente ingenua, balbuceo sobre un cómo para un modelo no depredador y socialmente justo y sostenible: El capitalismo se reinventa, con la colaboración de los artistas o sin ella, a través del consumo y hoy ve satisfecho su deseo de llevar todo el tiempo humano a la arena comercial, incluso hasta las experiencias más intimas como nuestra identidad en los brangings país o la misma experiencia estética que a todos nos desvela. Si todo anverso tiene su reverso, la respuesta podría estar en la acción de consumir creyendo que las formas de consumo están en manos de la libertad, que es la esencia humana y que indefectiblemente tiene que corporeizarse en una acción política. De ahí, me gustaría gritar que la cultura no es una mercancía negociable. Los %u201Cproductos%u201D intangibles requieren de una intensa conectividad humana y en ello radica su valor agregado: en el peso comunicacional y representativo y no en los intereses que se acogen. Estos son reacciones egoístas que capturan una cooperación que les pertenece a ellos tanto como a cualquiera. Lo sorprendente no resulta de la invocación de un acto de visualidad espectacular constituyente de una experiencia estética fuera de lo real, sino de lo que se nos aparece como una ausencia sensible oculta en la relación armónica del nuevo orden cultural: el de la gestión económica de los lobbies creativos y el capital simbólico o cognitivo. (1) A ellos sí habría que confrontar, no solo por ética, sino porque son mecanismos que per se nos empobrecen y paradójicamente, toda la sopa originaria desaparece frente a los derechos de los laboratorios, empresas y megacorporaciones. La predación de las externalidades amenaza con reducir la luz de la habitación y por lo tanto de las propias condiciones del feedback del proceso. Seguramente las humanidades %u2013en tanto disciplinas- tenemos una gran responsabilidad ya que, evidentemente, no estamos a la altura y capacidad creativa para responder a las necesidades más urgentes e inmediatas que plantean tanto la economía cultural como la culturización de la economía. Una pena que todavía sepamos demasiado poco acerca de cómo trabaja esta diversidad social y cultural y cómo se deberían repartir los beneficios económicos que este capital simbólico genera. Si conocen algún partido o movimiento que se dedique a ello, agradezco que me chiflen así me subo al tren, cordialmente, Laura M Aprovecho el espacio para aplaudir el proyecto casi tengo 18. (1) Cristián Gómez Moya de Tristestópicos. Marca país / Chile. All ways surprising. En Producta 50. YProductions Eds. Barcelona, 2007. Pág. 285

Escrito por Laura Mendoza [05/09/2007 a las 16:06]

MiniRespuesta
Gracias Ricardo, Espero que vayamos elaborando diálogo y debate al respecto pero me parece esencial plantearnos estás preguntas como creadores-gestores-investigadores... En ello estamos. De momento y a modo de arranque: Artistas frente al capitalismo. Saludos, Daniel

Escrito por Daniel Lobo [21/08/2007 a las 19:02]

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