Del desierto a la plenitud
Una innovadora manera de desarrollar las herramientas del coaching, aprendiendo a liderarse a uno mismo para liderar equipos, y a alcanzar los sueños personales y profesionales.
Cae la tarde sobre el desierto de Merzouga, y un grupo de 14 personas forman un círculo compacto a los pies de una gran duna, mientras el sol inicia su ocaso. «Este curso, a algunos, os cambiará la vida -anuncia con voz pausada y serena, pura convicción, la coach Núria Aymerich-. Habéis venido aquí en busca de las herramientas que os ayuden en la consecución de vuestros objetivos profesionales. Pero nadie puede liderar a los demás si no ha aprendido primero a liderarse a sí mismo. A conocerse a sí mismo. Maru y yo os vamos a ayudar en este proceso, porque, como coaches, tenemos las preguntas. Pero, recordad, sólo vosotros tenéis las respuestas».
Conócete a ti mismo, la inscripción esculpida por los siete sabios en el templo de Apolo de Delfos, es una constante en el pensamiento clásico griego, que se ha mantenido vigente a lo largo de la historia de la filosofía, aunque quizá quien mejor la personificase fuera Sócrates y su método de la mayéutica, para conseguir que cada cual pariese las ideas que llevaba dentro por medio de las preguntas precisas.
El cliente ha de pasar por varias etapas previas como es la identificación de sus puntos fuertes y, especialmente, de sus miedos en los que consciente o inconscientemente se escuda para no desarrollar todo su potencial
El coaching actual proviene de gurús estadounidenses como Thomas Leonard o John Whitmore quienes, en la década de los ochenta, se dieron cuenta de que este método, en principio utilizado en el mundo del deporte, se podía aplicar con igual éxito en diferentes aspectos de nuestras vidas, desde una simple administrativa en paro al estresado ejecutivo de una gran multinacional con miles de empleados. No hace falta tener graves problemas; basta con desear mejorar situaciones personales o profesionales; realizar proyectos concretos o encaminarse hacia los grandes sueños.
Eso sí, para que no haya ni el menor asomo de duda, «el coaching no es una terapia o ayuda psicológica -remarcan los apuntes que se reparten al principio de un curso-. Un cliente no tiene nunca nada roto o estropeado que tenga que arreglar: todos somos, por naturaleza, personas creativas, completas y llenas de recursos».
Por lo tanto, el papel del coach es simplemente ayudar a que cada uno encuentre la manera de sacar mayor partido de sus habilidades, concretar objetivos y fijarse los plazos para cumplirlos, a través de las preguntas adecuadas. Todo ello, sin juzgar, aconsejar o manipular.
¿Y qué tipo de preguntas son?: cuestiones tan potentes, incontrovertibles e ineludibles como «¿Qué quieres realmente en esta vida?, ¿qué te impide hacerlo?, ¿cuándo empezarás?».
Huelga decir que no resulta un proceso rápido ni sencillo, y que el cliente ha de pasar por varias etapas previas como es la identificación de sus puntos fuertes, y especialmente, de sus miedos (los denominados gremlins) en los que consciente o inconscientemente se escuda para no desarrollar todo su potencial. Un capítulo fundamental también es la identificación de sus valores personales, que nunca hay que confundir con dogmas o principios morales. El cliente ha de poder definir claramente estos valores propios -que normalmente resultan universales, como el respeto a los que te rodean, la honestidad, la sinceridad...-, porque, de no vivir en equilibrio con ellos, y por tanto, con nosotros mismos, lo que desgraciadamente ocurre las más de las veces, es cuando surgen la mayoría de las situaciones de depresión, estrés o puro hastío existencial.
Viéndose reflejados los unos en los otros, se consigue mucho más rápidamente un proceso ya no de formación o aprendizaje, sino de auténtica transformación personal
Éstas son las bases para que el coach pueda empezar a ayudar al cliente a que éste decida claramente cuáles serán los pasos que quiere seguir en su camino hacia la plenitud; o, en otras palabras, y aunque pueda sonar algo naif así expresarlo: hacia una vida más feliz.
Un ‘coaching' innovador y para innovar
Hasta aquí, todos estos aspectos, mejor o peor desarrollados según el coach que nos toque, son los que podríamos encontrar en cualquier curso de los que empiezan a proliferar en nuestro país. ¿Qué tiene de innovador el curso «El coaching en la función directiva» que imparte el ESEC Coaching & Leadership Institut?
«Que yo sepa, nadie había reunido a grupos heterogéneos para embarcarlos en una experiencia conjunta de coaching durante seis días en el desierto», afirma Núria Aymerich, socia fundadora del ESEC, centro de formación empresarial con sede en Sabadell (Barcelona) con más de 25 años de experiencia en el sector, y una de las pioneras en nuestro país en contar con el reconocimiento de la International Coaching Federation (ICF) como Accredited Certification Coach.
«Concentrados en un espacio físico con una energía innegable como es el desierto y viéndose reflejados los unos en los otros, se consigue mucho más rápidamente un proceso ya no de formación o aprendizaje, sino de auténtica transformación personal», añade.
Habitualmente, el coaching es personalizado o, a lo sumo, en equipos de una misma empresa. Con esta metodología de coaching en grupo entre personas que no se conocen, se logra una mayor interactuación entre ellos de manera que aprenden in situ cómo utilizar las herramientas para forjar la cohesión de un equipo. «Se potencia al máximo la creatividad y la capacidad de innovación de los clientes, para que éstos puedan trasladarlas luego a sus empresas», apunta Aymerich.
En síntesis, al mismo tiempo que se aprende a superar inseguridades propias para romper con viejas estructuras y procesos de trabajo basados únicamente en las jerarquías, el sueldo o el miedo, también se aprende a coordinar y motivar a equipos en torno a valores compartidos por todos sus miembros. Una cuestión clave para todos aquéllos que deseen liderar o trabajar en una organización innovadora.
Desde que hace dos años empezaran los cursos en el desierto, Núria Aymerich siempre los ha codirigido con Maru Sarasola, coach y consultora profesional formada en coaching y liderazgo en el Coaching Training Institute (CTI), y con muchos años de experiencia trabajando con distintas organizaciones del País Vasco, donde actualmente reside. Juntas forman un tándem inusitadamente compenetrado que se releva con una sincronía absoluta en la palabra hasta sonar como una única voz en el desierto. Aunque nadie puede sustraerse del magnetismo que ejercen cuando desempeñan su papel de coaches, saben reservarlo únicamente para las sesiones. En cuanto cada una de éstas finaliza, vuelven a ser unas entrañables compañeras de grupo, que no dudan en reconocer lo que les cuesta tener bajo control a sus propios gremlins.
¿Energía del desierto o energía del grupo?
Enclavado en la frontera entre Marruecos y Argelia, la agreste belleza de las dunas del desierto de Merzouga lo ha llevado a ser el plató de numerosas producciones cinematográficas. No se puede negar que los diferentes espacios donde se desarrollan cada una de las sesiones del curso -ya sea en una jaima del oasis, en la terraza del plácido hotel Kasbah o bajo el titilar de las estrellas mientras se toma un té con los bereberes-, transmiten esa energía que permite a cada uno de los miembros del grupo desconectar de su cotidianeidad. Con este sucesivo cambio de escenarios, además, se consigue tanto abrir los intermedios necesarios para las prácticas de reflexión individual, como brindar nuevos marcos que favorezcan ese «ver las cosas desde otro punto de vista», imprescindible para que el cliente analice en profundidad determinados aspectos de su propia vida. En unas jornadas que empiezan poco después del alba y se prolongan hasta pasada la medianoche, hasta la travesía en camello se lleva a cabo como un ejercicio de análisis introspectivo personal.
Es la propia energía del grupo la que actúa como elemento catalizador del proceso de transformación personal y colectiva que se comparte en este aprendizaje en el desierto
Aquéllos más acostumbrados a los grandes viajes, para los que una palmera o un camello ya no resultan elementos tan exóticos, tienen claro que, por encima de todo, es la propia energía del grupo la que actúa como elemento catalizador del proceso de transformación personal y colectiva que se comparte en este aprendizaje en el desierto.
El curso se inicia con un acto en el que, voluntariamente y por unanimidad, se aprueban unos pactos previos que configuran una alianza de grupo, y entre los que destacan la confidencialidad, la sinceridad y la participación en el aprendizaje. Un pacto del que nadie puede ni quiere mantenerse al margen, incluido el periodista.
Este compromiso resulta decisivo para que todos los miembros del grupo puedan analizar con ayuda de las dos coaches y del resto del grupo cuestiones tan íntimas como sus sueños vitales o sus miedos. Todos saben que «no están obligados a explicar nada que no quieran explicar». Pero, cuando se tiene constancia de compartir unos valores por igual, cuesta menos abrirse a los otros y, con el apoyo a veces de su simple mirada, resulta más fácil identificar como tales a los gremlins más ocultos. Son todos hombres y mujeres expertos, con formación y cargos de responsabilidad en sus respectivas organizaciones. Sin embargo, ninguno de ellos puede evitar emocionarse en algún momento u otro de las sesiones. Ellos mismos preguntan luego si «es normal que la gente llore»; pero, por lo visto, no resulta nada extraño, y hasta los más curtidos ejecutivos han mostrado su lado más humano en las dunas de Merzouga.
Aunque auténticas y sinceras, tantas emociones manando a borbotones sobre la arena del desierto podrían suscitar alguna duda razonable entre los más escépticos sobre si todos esos propósitos de enmienda para una vida mejor no se quedan al final en un mero proceso de catarsis colectiva. Pero no. Todo el curso desde el principio está orientado a un principio que, en sí mismo, es un final: «Pasar a la acción».
Tras haber identificado a lo largo de las cinco jornadas de sesiones las necesidades, los miedos y los anhelos de cada uno de los miembros del grupo, llevan a cabo una serie de entrevistas personalizadas
Es ahí donde la figura de las dos coaches marca una vez más diferencias. Tras haber identificado a lo largo de las cinco jornadas de sesiones las necesidades, los miedos y los anhelos de cada uno de los miembros del grupo, llevan a cabo una serie de entrevistas personalizadas, fruto de las cuales cada uno de ellos se marca 10 objetivos a cumplir en el plazo de un año. Se describen claramente en una ficha, junto con los pasos que va a seguir para lograrlos. Depositada en un sobre que el mismo interesado guarda, se compromete a abrirlo en el plazo de tres meses, con el resto del grupo, para confirmar si ya ha cumplido al menos tres de ellos.
Este compromiso voluntario se refrenda con el último ejercicio que el grupo realiza unido. La definición por estricto consenso de un lema, denominado la estaca, en el que se sintetizan los principios rectores del mismo. Un ejercicio que, como todos los del curso, tiene dos ámbitos de aplicación. Por un lado, en el ámbito personal, servirá a todos sus miembros como recordatorio, frente a las dudas y al desaliento, de lo que han conseguido con el curso del desierto; por otro, es un modelo que podrán aplicar con los equipos que les toque liderar en sus respectivas organizaciones.
«Tenemos las herramientas para conseguir una vida más plena de acuerdo con nuestros valores: honestidad, respeto y autenticidad», queda grabado en los diplomas del curso.
Compañeros de estaca
Tras el último ocaso compartido en el desierto, es el momento de las conclusiones.
De nuevo el círculo mágico del grupo sobre la arena y, a la luz de los candiles, cada uno expone por turno lo que supondrá en su vida esta experiencia de aprendizaje y transformación personal. El curso se cierra con un espontáneo abrazo entre todos ellos, algunos de los cuales lloran, aunque esta vez de pura alegría. El último al que le ha tocado hablar no puede dejar de ser menos sincero aunque pugne, una vez más, por mantener el autocontrol que necesita:
«La palabra que más habéis repetido todos es gracias. Yo también quiero daros las gracias por haberos mostrado como sois, unas personas buenas y auténticas que han tenido el valor de venir aquí para conocerse mejor a sí mismas, y encontrar las herramientas con las que trabajar, día a día, para alcanzar la plenitud. Siempre seremos compañeros de estaca».
Para saber más
- Cardon, Alain (2005). Coaching de equipos. Barcelona: Gestion 2000.
- Whitmore, John (2005). Coaching. El método para mejorar el rendimiento de las personas. Barcelona: Paidós.
- Whitworth, Laura (1998). Co-Active coaching. Mountain View: Davies-Black Publishing.
Comentarios
UN ANTES Y UN DESPUES
Yo tuve la oportunidad de asistir a la edición de Noviembre 2007. Conocía previamente qué era el coaching, e incluso había realizado un proceso tiempo atrás. La gran diferencia de esta formación radica en cómo y donde se desarrolla, el ritmo de las jornadas, las diferentes actividades magnificamente programadas y conducidas, la relación constante con los miembros del grupo, el apoyo incondicional de las coachs.
Todo invita a la reflexión y al aprendizaje que quienes somos y a donde queremos llegar.
Donde hay un sueño hay un camino.
Escrito por MAR BERNAD [17/09/2008 a las 01:54]
Efectivamente no es la primera vez
Asi es la coach Nuria ha realizado este viaje en varias ocasiones y conzco a algunos de los que viajaron con ella. Es el conocer a estas personas y a Nuria lo que me permite afirmar con rotundidad: es un viaje maravilloso, para ayudarte en tu busqueda.
Imagino que si hubieran colgado el CV de Nuria algunos no criticarían tan alegremente, yo personalmente intento primero conocer y después proceder a la crítica constructiva. Aparte de ser alumno de Nuria, tengo una cierta experiencia con la formación y los formadores, Recomiendo encarecidamente este programa, claro que siempre se puede ir al Colegio de Psicologos y pedir un listado de licenciados, probablemente nos encontraremos que Psicologo noi es igual a Coach. Hace falta más que una carrera determinada para ser Coach, como para cualquier otra profesión, en mi facultad no enseñaban a trabajar, no quisiera que Magi encontrarás estas líneas como un ataque a tu persona o ideas, afortunadamente para mi hay muchas personas que se expresan de esta forma. Yo me dedico a ayudar a resolver problemas creados por personas que siempre saben que hacer y lo han hecho así durante años. Saludos
Escrito por Juan Antonio [04/09/2008 a las 08:16]
quien pudiera
llevar a término tal experiencia¡¡¡tan bien narrado dan ganas de lanzarse ya¡¡
Escrito por mari luz [28/08/2008 a las 12:40]
excelente prosa
Vengo siguiendo a Epi Amiguet y debo reconocer que su factura periodística es impecable. Debería dar rienda suelta también en alguna ocasión a su espíritu crítico y todos los lectores saldríamos ganando.
En cualquier caso, adelante amigos de Infonomía, Cornellà y equipo: necesitamos gente como vosotros.
Un abrazo.
Escrito por the fisher king [24/03/2008 a las 20:30]
EXCELENTE EXPERIENCIA
me gustaia que en mi pais colombia se dkeran esa clase experiencias, que nos permitan mejorar nuestra calaidqd de vida laboral.
Agradecimientos por su escrito
ALVARO
Escrito por ALVARO VERA SALCEDO [18/02/2008 a las 22:45]
A Magi y Anónimo
¡Vaya Magi, debes estar muy contenta de tus experiencias para repetir tan a menudo, enhorabuena! Seguro que tus coaches te han presentado sus cv, experiencia, referencias, etc. y tú has elegido los mejores.
A ti Anónimo, gracias por CONFESAR que opinas por lo que TE SUENA. ¿Qué intención positiva te alienta a hacernos partícipes de tu PARECER?
Escrito por Ramon [14/02/2008 a las 18:50]
No es la primera vez
En el articulo se dice que es la primera vez que se hace una experiencia como esta, yo ya he hecho tres en el mismo desierto y desde hace 4 años, y hay muchos más. Por cierto ¿que titulación tienen las personas que lo imparten?, cuando hablamos de personas, emociones, etc. creo que deberian ser personas licenciadas en Psicologia y con una dilatada experiencia profesional, hoy en dia con la moda del "coaching" cualquiera se atreve a hacer "psicolgia barata", pero con precios caros, por favor seamos serios.
Escrito por Magi [14/02/2008 a las 13:07]
Parece mentira.
Parece mentira que hoy en día aún se hablen de temas como este. Me suena a confesionario pero a lo moderno.
Escrito por Anónimo [05/02/2008 a las 15:03]
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