Ed Parsons. Responsable del contenido geográfico de Google Earth y Google Maps
Entrevistamos a Ed Parsons durante el congreso que la Asociación Europea de Laboratorios de Información Geográfica(conocido por su sigla inglesa AGILE) organizó el pasado mayo en Girona. El británico Parsons está detrás de Google Maps y Google Earth, las dos aplicaciones estrella de Google en el campo de los sistemas de información geográfica (SIG), como demuestran sus 400 millones de usuarios. Impulsor de la implantación de los SIG en diferentes ámbitos, antes de su etapa en Google Parsons había colaborado en la modernización del instituto cartográfico británico, Ordnance Survey, una institución de más de dos siglos de antigüedad que también se ha subido al carro de los SIG. El británico impartió en el congreso una de las charlas principales en torno al papel actual de esta tecnología y el uso que Google hace de ella para organizar «la información del mundo a partir de los datos geográficos que recaba» y hacerla «universalmente accesible», en palabras de su responsable de contenido geográfico.
¿Qué son los sistemas de información geográfica (SIG) exactamente?
SIG es una tecnología que empezó a desarrollarse hace 30 años. Se trata de la unión entre las representaciones gráficas de los mapas y las bases de datos de la información que se esconde tras ellos. Por ejemplo, si miramos una autopista en un plano, tras ella se encontrarían datos como su nombre o el número de coches que transitan por ella a diario. A un nivel muy simple, se podría interpretar sólo como hacer aparecer un mapa en la pantalla del ordenador, pero hay mucha más información implícita.
«La clave es dar a la gente la información que necesita en el momento preciso, en el contexto ideal de lugar y tiempo»
¿Cuáles son las aplicaciones de esta tecnología?
Inicialmente los SIG se utilizaban sobre todo en el sector público: los gobiernos, para organizar acciones como ubicar escuelas y hospitales en el lugar apropiado o construir grandes proyectos de infraestructuras como carreteras o aeropuertos, así como las compañías suministradoras de servicios como luz, gas, telecomunicaciones, etc. En la actualidad, se usan en gran parte con fines comerciales, por ejemplo para planificar la ubicación de tiendas o para decidir dónde emprender campañas de marketing para productos determinados... Cada vez se tienen más datos sobre la gente y sus actividades en relación a localizaciones concretas, una información que se ha podido usar para la búsqueda de públicos objetivos.
¿Qué cambios han experimentado los SIG en los últimos años?
El cambio más notable en el último par de años ha sido la gran cantidad de particulares que han pasado a usarlos en su vida diaria, sobre todo mediante herramientas como Google Maps. Cada vez habrá más personas que interactúen con la información geográfica creando su propia información, por ejemplo aportando datos en un mapa sobre una excursión concreta, sobre un buen lugar desde donde tomar fotos... El usuario de a pie sustituirá a los gobiernos o las agencias como principales proveedores de información. Otro factor importante es el paso de los SIG de los ordenadores a los teléfonos móviles. En Europa y Estados Unidos, por ejemplo, la ley ya aconseja la incorporación de GPS en los móviles para localizar a la gente en casos de emergencia. Empresas como Nokia o el mismo Google cada vez se están interesando más en ofrecer al usuario la información que necesita basándose en el lugar donde se encuentra: restaurantes locales, información del tiempo o del tráfico...
«Los empresarios se pueden concentrar en su sector de negocio, y usar la información geográfica como un componente más que se puede añadir a la información propia»
¿Cómo se puede hacer llegar los SIG a un mayor número de usuarios?
La clave es dar a la gente la información que necesita en el momento preciso, en el contexto ideal de lugar y tiempo. Los datos geográficos formarían parte de esa información, que debería ser proveída de forma automática. Así pues, el primer paso es obtener más información que pueda interesar al usuario. Probablemente ahora sólo estamos utilizando los datos más superficiales, ya que hay muchísimos más escondidos en servidores, ya sea porque no se han publicado o porque sus propietarios han restringido su accesibilidad.
¿Qué utilidad pueden tener los SIG para los emprendedores?
Cinco o seis años atrás los emprendedores que querían simplemente introducir un mapa de localización en su página web, por ejemplo, tenían que crear su propio servidor, recoger datos y construir sus propias aplicaciones. Desde hace un par de años, en cambio, tienen a su alcance una infraestructura fácil de usar gracias a Google Maps u otras herramientas parecidas. Los empresarios se pueden concentrar en su sector de negocio, y usar la información geográfica como un componente más que se puede añadir a la información propia. Creo que eso les ha allanado el camino, lo que explicaría la proliferación de startups como Dopplr u otras, ubicadas básicamente en Europa, que están sacando partido de la infraestructura de información geográfica creada por otros para levantar su negocio sobre ella.
¿Cuál es el papel del usuario como proveedor de información?
Es un caso que cada vez se da más; de hecho, ya existe un mapa callejero abierto (http://www.openstreetmap.org), realizado a partir de usuarios que conocen su propia zona y proporcionan datos acerca de ella, son los llamados wikimaps.
¿Hasta qué punto puede ser fiable esa información?«La mayoría de la gente que escoge Google lo hace porque pueden obtener la información necesaria de un modo muy eficaz y rápido [...] pero [...] estamos a un solo clic de distancia de la competencia»
Con la información geográfica pasa igual que con el resto de Internet; cada particular acaba decidiendo qué fuentes le parecen fiables, basándose en su reputación o en su propia experiencia. No se puede crear ningún mecanismo de validación, sino que tienes que confiar en la comunidad para que desempeñe ese papel.
¿Hay un lado negativo en el uso masivo de los SIG?
Debemos ser conscientes del potencial de estas herramientas: podría ser que los mapas mentales de la gente, su visión del mundo, acabase cambiando. En cierta manera, es muy parecido a la relación entre la pérdida de capacidad para realizar cálculo mental y las calculadoras; es necesario encontrar un equilibrio entre las ventajas y los inconvenientes siempre que surge una nueva aplicación tecnológica. El usuario debe acabar decidiendo, por ejemplo, si prescinde para siempre de los mapas de papel. En mi caso, si voy de excursión siempre llevaré un mapa conmigo, porque sé que lo podré consultar en todo momento sin miedo a que se acaben las pilas de mi GPS. Está muy bien disponer de herramientas tridimensionales, pero tener una copia de seguridad, por si acaso, nunca está de más.
Google es uno de los principales proveedores de información geográfica. ¿Merece esa reputación?
Eso debería preguntárselo a los usuarios [risas]; pero creo que la mayoría de la gente que escoge Google lo hace porque pueden obtener la información necesaria de un modo muy eficaz y rápido. Pero una de las particularidades del sector en el que trabajo es que es muy fácil que la gente cambie de proveedor; sólo tiene que escribir una dirección de Internet distinta, o utilizar otro buscador. Estamos a un solo clic de distancia de la competencia, como se suele decir. Así que es muy importante que nos centremos en las necesidades del usuario, y en cómo podemos satisfacerlas. No damos por sentado nuestro liderazgo; la innovación es un elemento constante de nuestro trabajo.
«En Google [...] apenas hay burocracia, sino que los trabajadores tienen mucha flexibilidad y libertad para escoger la mejor solución para su proyecto»
¿Cuál es su labor en Google?
Yo trabajo en la evangelización, es decir, me ocupo de contactar con las empresas para explicarles nuestros objetivos y para convencerles de que hagan accesible su propia información. Las organizaciones a menudo consideran su información como un subproducto de su negocio principal. No obstante, una empresa de transporte público, por ejemplo, debe conducir autobuses, tranvías, etc., pero parte de ese proceso debe ser ofrecer unos horarios fáciles de usar. Sería muy útil poder tener acceso a esa información a través de Internet, ofrecida por terceros como Google u otras empresas.
Google tiene fama de ser un gran lugar donde trabajar. ¿Hasta qué punto es eso cierto?
¡Es totalmente cierto! [Risas] Nuestro trabajo está orientado a conseguir objetivos. El ambiente es relajado, aunque trabajamos muy duro y con mucha motivación. Se parece mucho a la Universidad, donde la gente también se concentra en el objetivo de su investigación, y esa investigación en nuestro caso se encaminaría a conseguir un nuevo producto o sistema de información. Se percibe un gran entusiasmo por conseguir las metas, y por otro lado apenas hay burocracia, sino que los trabajadores tienen mucha flexibilidad y libertad para escoger la mejor solución para su proyecto.
¿Hay zonas del mundo que todavía no aparecen en Google Maps?
No, todo el mundo está reflejado en Google Maps, si bien el nivel de detalle difiere. En Europa, Norte América o el Lejano Oriente disponemos de información suficiente, fotografías de alta resolución, callejeros completos, etc. En otras partes del mundo, sin embargo, todavía no hemos llegado a ese punto, así que estamos estudiando cómo obtener el mismo nivel de detalle en todo el planeta.
¿Cuál es la relación de Google con el sector universitario?
Tenemos un programa de prácticas para estudiantes y profesores universitarios. Un fruto de estas colaboraciones fue Google Sky, una herramienta para observar el cielo ideada por unos académicos durante su período de prácticas en Google. También tenemos otro programa de colaboración externa, el Summer of Code, que consiste en que toda persona que tenga una buena idea de software nos la puede presentar, y, si sale adelante, podemos apoyarla con dinero o bien con nuestro equipo de ingenieros.
¿Asume Google su responsabilidad social si descubre hechos denunciables en su mapeo del mundo?
Google tiene un rol moral de llevar a la luz pública los hechos denunciables que pueda conocer, aunque no vamos más allá ni tomamos cartas en el asunto. Con el genocidio de Darfur, por ejemplo, decidimos sacar a la luz lo que estaba pasando, ya que en Estados Unidos era un tema del que apenas se hablaba. Al sensibilizar a la población, conseguimos que el tema accediese a la esfera política, y finalmente queda en manos de los políticos hacer algo al respecto.
«Google tiene un rol moral de llevar a la luz pública los hechos denunciables que pueda conocer, aunque no vamos más allá ni tomamos cartas en el asunto»
¿Cuáles son los retos de Google de cara al futuro?
Cada vez disponemos de más información, así que el reto de hacerla accesible crece día a día. Además, el usuario se vuelve más selectivo con el tipo de información que se le da, exige que lo que busca aparezca en la primera página de resultados, y también debemos tener eso en cuenta.
Comentarios
SUPERGRANDE
es altamente nesesario para todo individuo en el planeta su srvicio para ayudar he informar resulta sencillamente extraordinario en muchos aspectos . yfundamentalmente para prevenir yconcientisar en momentos vitales , ycruciales.. como caqtastros prevencion y ordenamiento deve se mas completo ....yactualisado.....
Escrito por WILBER RUIZ [25/08/2008 a las 22:00]
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