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Xavier Claramunt, arquitecto sin límites y sin complejos

Por María Sanz

Arquitecto y alma máter de ADD, una empresa multidisciplinar creada en 1990 con tres líneas principales de trabajo: arquitectura, joyería y diseño industrial. Actualmente, son el EQUIP («equipo» en catalán) y gustan de asomarse al fondo del mar y al espacio exterior.

Tenéis dos proyectos extremos: una suite submarina, Sea Suite, y otra en el espacio, Galactic Suite. ¿Por qué una empresa se adentra en los límites, cuando habitualmente los evita?

Hay que tener una actitud propositiva ante las cosas. No esperamos sino que atacamos. Fruto de esta filosofía surge el LAB, un equipo de personas que trabaja sin prejuicios ni un encargo concreto en temas que nos interesan, en nuestras neuras. El LAB nos alimenta y nos hace estar en forma.

Un lujo...

Un superlujo. Es otra manera de trabajar. Si al final lo que se investiga no sirve, pues no sirve. Sin embargo, lejos de ser un lastre, es nuestro gran potencial. Y he de decir que hemos logrado un sistema económicamente sostenible entre lo que llamamos Agencia, el equipo que lleva los proyectos habituales y con cliente predefinido, y el LAB, que supone el 60% de la compañía.

¡Y resulta que los proyectos se hacen realidad!

Has de ser perseverante, creer en los proyectos y poner todas las ganas y el esfuerzo en ellos. Y sí, resulta que acaban haciéndose realidad. Pero he de remarcar que cada proyecto lo trabajamos con total seriedad y que lo llevamos hasta el final como un proyecto convencional. Para la suite submarina surgió un particular interesado y la suite espacial poco a poco está tomando forma y podemos decir que ya hay un grupo inversor.

¿En qué os inspirasteis para estos dos proyectos?

Son los proyectos más extremos, que pertenecen a investigaciones sobre asentamientos límite, lugares inhóspitos a priori. Para la Sea Suite las pistas nos las dieron las colonias de coral, tanto por su forma como por su situación de semiprofundidad, con periodos de inmersión y de superficie. Para la Galactic Suite tuvimos en cuenta la tecnología actual de los viajes espaciales y la pensamos como unidades básicas independientes que se ensamblarían en órbita. Pero lo fundamental es perder los complejos.

«En arquitectura sigue habiendo mucho divismo, mucho culto al arquitecto como creador absoluto»

¿A qué complejos te refieres?

No te tiene que preocupar qué piensan los demás. Yo lo aprendí de Ferran Adrià. Has de perseguir aquello en lo que crees y trabajar en los límites. Y si sale mal, siempre te quedarás con la experiencia. Además, es fundamental dejar que otros se sumen al proyecto con su propio conocimiento. No hay que saberlo todo. Para el proyecto de la suite galáctica nosotros hemos aportado qué quiere decir mirar desde allí arriba, cómo deben ser por tanto esos espacios. Hemos aproximado el mundo espacial a la escala humana y hemos logrado emocionar a un sector tan técnico y duro como el de la ingeniería aeroespacial. Pero a su vez hemos aprendido mucho de su manera de trabajar; el proyecto hubiera sido imposible sin su conocimiento.

Recientemente la empresa ha cambiado su nombre por el EQUIP. ¿Es fruto de este pensamiento?

En arquitectura sigue habiendo mucho divismo, mucho culto al arquitecto como creador absoluto. Somos un equipo de 30 personas; mi función es marcar estrategias, liderarlos y lograr que saquen lo mejor de ellos mismos en el área donde se encuentren más cómodos. Es absurdo sentir el orgullo herido porque no todas las ideas se me ocurren a mí. Por eso hemos cambiado el nombre. Y podríamos decir que el LAB es el entrenamiento del EQUIP, nuestra pretemporada.

Además de la Agencia y el LAB tenéis otro proyecto que llamáis RESPUESTAS.

Está muy unido al LAB. Se trata de ayudar a nuestros clientes a buscar respuestas cuando quieren asumir nuevos retos. Generalmente trabajamos en nuevos usos de tecnologías o materiales existentes. Por ejemplo, una empresa que fabricaba fibra de vidrio para barcos, actualmente construye también cubiertas para edificios. Nosotros les hemos desarrollado todos estos nuevos elementos constructivos.

«Hay que ser un poco visionario. Reinventar de manera constante cómo hacemos las cosas»

¿Vuestra multidisciplinariedad es la clave?

Estamos acostumbrados a trabajar en tres escalas. De la arquitectura tomamos el conocimiento espacial; de la joyería, el de materiales, y del diseño industrial, las técnicas de producción. Esto nos permite traspasar conceptos de un sector a otro e innovar. Si trasladas los conceptos arquitectónicos a la joyería, por ejemplo, logras resultados rompedores.

Y romper conceptos a priori.

Hay que ser un poco visionario. Reinventar de manera constante cómo hacemos las cosas, desde los productos hasta la actitud en el trabajo y los procesos de gestión. Mirar con atención, hacer, perseverar y jugar, algo tan básico y tan importante.

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