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Ke742! El día que enterré mi teléfono y mi palm

BY INFONOMIA on 03 / 12 / 2004

En un mensaje anterior comenté lo difícil que se estaba haciendo cambiar de teléfono móvil. En una economía del exceso, reina la paradoja de la elección (http://www.infonomia.com/extranet/index.asp?idm=1&idrev=1&num=718): hay tanta oferta que te paralizas antes de decidir. Hacía semanas que visitaba tiendas de ocio para intentar encontrar el sustituto de mi Nokia 6310i, instrumento imprescindible que me ha acompañado durante los últimos tres años.

Adiós!

Debo un homenaje público a este fantástico aparato, que me ha permitido convertir mi oficina en un espacio “à la Martini”: he trabajado con él “dónde estuviera y a la hora que estuviera”. Para ser totalmente justo, este homenaje debería extenderse a los taxis de Barcelona, en los que he trabajado decenas, centenares, de horas, gracias a la bondad de la hibridación de la movilidad física (el taxi) con la movilidad bítica (el teléfono móvil). Creo poder decir que Infonomia no se habría podido hacer sin este matrimonio físico-bítico: en los taxis he cerrado acuerdos que han permitido encontrar los ingresos para llevar adelante esta aventura.

Pero mi Nokia 6310i se estaba acabando. Algunas teclas ya no funcionaban correctamente. Sus memorias estaban saturadas. A veces, curiosamente, decidía desconectarse por unos instantes, como para tomarse un respiro.

Además, hace unos dos años mi Nokia 6310i tuvo que aprender a convivir con otro fundamental aparato: mi Palm Vx. Un prodigio de la simplicidad, fruto de la colaboración de los “creativos de la ingeniería” de 3Com y de los “creativos del diseño” de IDEO (http://www.ideo.com), que me ha permitido llevar conmigo datos, contactos, tareas y notas. 

Adiós!

Pero el matrimonio Nokia 6310i con Palm Vx ha sido difícil, y ha llegado a un punto en que yo, el tercero en discordia, he decidido prescindir de los dos. Estaba cansado de equilibrios físicos complejos para buscar en la Palm datos, contactos, notas o tareas, mientras aguantaba con grave torsión del cuello el Nokia con el que estaba hablando por teléfono. Eran dos aparatos que se precisaban mutuamente, pero que no habían sido diseñados para hibridarse. Uno residía en el bolsillo de mi pantalón (“el” Nokia), mientras la otra (“la” Palm) viajaba en el bolsillo de mi camisa.

Había llegado el punto en el que en lugar de “sumar” los dos aparatos “restaban”.

Hacía meses que dudaba de esta pareja, pero la economía del exceso me impedía encontrar una clara alternativa. Las tiendas de ocio deben estar mal diseñadas, porque no han conseguido que me aclarara en meses y meses. Yo quería comprar, pero nadie me ayudaba a encontrar la “solución” al matrimonio en crisis.

Algo deben estar haciendo mal las operadoras cuando no han conseguido seducirme con sus planes de “PDA total” (palm + móvil) porque, eso sí, exigían abonarse a sus servicios en exclusiva. Harto de luchar con las dificultades de darse de baja de servicios digitales (un infierno en vida, estaréis de acuerdo los que lo habéis vivido), lo último en que un pobre humano como yo piensa es en abonarse a un nuevo servicio. Ni hablar! En este campo, como en muchos otros, menos contratos es disfrutar más…

Yo quería una solución que no me exigiera un nuevo contrato. Y esto creo que será una tendencia irremediable del mundo al que vamos: dame más sin que firme una sola línea.

Pero he aquí que este fin de semana descubrí inesperadamente un anuncio que ha resuelto mi problema de “tercero en discordia” con la pareja imperfecta. El anuncio proponía una PDA de poco peso, con móvil integrado, libre. O sea, que no debía lidiar con otra operadora más. Bastaba con coger mi Palm, descargar sur memorias en el nuevo aparato, coger la tarjeta del teléfono, colocarla, y empezar a trabajar.

Dicho y hecho. El lunes no pude esperar. Me dirigí a la tienda que lo proponía, llegué, decidí y compré. Tardé unos 15 minutos en todo el proceso.Yo buscaba una solución al matrimonio imposible (Nokia + Palm)… y la nueva HP iPaq h6300 me la ha dado.

http://h10010.www1.hp.com/wwpc/pscmisc/vac/us/en/sm/pocketpc/faq_h6300.html

Sinceramente, se trata de una herramienta sensacional. No tengo ninguna duda de que el futuro de la telefonía, para personas que deben llevar datos, contactos, notas y tareas consigo, es una herramienta como esta.

Primero, es de extraordinario fácil manejo. Es de esos aparatos que no se podrían vender sin manual. Es totalmente intuitivo. Francamente, su interfaz de navegación, de Windows Mobile, está muy bien diseñada.

Segundo, aporta soluciones triviales pero de aquellas “sin vuelta atrás”: que al encontrar un contacto en tus registros puedas llamarlo con sólo “tocarlo” con el dedo es un “salto mágico” en la cultura de la interfaz. Es de una lógica absoluta. Es de “lógica humana”, no maquinal. Es un proceso evidente.

Tercero, su peso reducido es un homenaje a la inteligencia humana. Que hayamos (hayan) sido capaces de poner tanta tecnología en unos gramos que apenas notas cuando están depositados en el bolsillo de tu camisa es una prueba optimista de que la humanidad tiene algún futuro.

Infonomía desde el aire

Cuarto, uno descubre aplicaciones futuras de la movilidad que hasta ahora sólo consideraba como ciencia-ficción. Esta misma tarde, esperando en la consulta del dentista de uno de mis hijos, en la que está prohibido el uso del móvil, jugando con mi nuevo juguete móvil, he conectado a través de algún red wifi de los alrededores (alguien la tenía abierta a cualquier visitante) con una amiga en Chile a través de un chat en MSN. Un chat es algo perfectamente realizable en una pantalla de PDA, algo que no puede decirse de una navegación web… al menos por ahora.

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