
Después de recibir el complejo encargo de desarrollar un robot humanoide que pudiera servir de apoyo en las tareas humanas, en PAL Robotics empezaron a investigar las posibilidades de estos seres artificiales y llegaron a la conclusión de que el futuro de la robótica pasa por la modularidad mecánica-electrónica (es decir, por la incorporación de módulos al robot, que funcionarán como extensiones del cuerpo de éste), por la implantación de unos estándares de seguridad y por el desarrollo de mejores sensores e interfaces, y de un software que permita un buen funcionamiento del robot.
Oriol Torres subrayó la necesidad de que la robótica sea aceptada socialmente para que se acabe implantando y se convierta en un electrodoméstico más de nuestros hogares. Las corporaciones, las universidades e institutos y las asociaciones se perfilan como los principales actores que usarán esta tecnología que, poco a poco, pasará de aplicarse en seguridad y entretenimiento, como ocurre actualmente, a utilizarse en espacios públicos y a desarrollarse como robótica de servicios.
Finalmente, Torres destacó el gran papel de las empresas niponas en la creación y desarrollo de la robótica, pero subrayó que Occidente también está demostrando que tiene mucho que aportar en este campo.

© Benjamín Tous






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