
Miguel García-Gosálvez capturó la atención del auditorio contando su trayectoria personal y profesional y desgranando lo que él entiende por reinventarse.
Después de obtener un buen trabajo y alcanzar un gran reconocimiento social en los Estados Unidos, de viajar mucho y establecer una potente red de contactos, este alicantino se dió cuenta de que quería un cambio en su vida. Así, dejó atrás su puesto de trabajo en una empresa consultora para distintos organismos gubernamentales y se mudó a un pequeño pueblo de Wisconsin.
Actualmente es directivo de una compañía que tiene 14 oficinas en varios países, en las que se trabaja con un esquema de flexibilidad horaria, atendiendo a la finalización de proyectos y no al cumplimiento del horario de la oficina.
Miguel García-Gosálvez destacó que “la reinvención exige un cierto grado de madurez, tanto de las personas como de las organizaciones que quieran ser innovadoras, pero que no se acaban de atrever a dar los pasos necesarios para cambiar el sistema de trabajo, a través de la flexibilidad horaria o de la movilidad geográfica”.

© Benjamín Tous





